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La bruma del tiempo a veces nos toca el hombro, nos saluda desde el ayer. Las manos que impregnaron con su magia cada segmento de nuestra piel, de nuestros ojos. Los amores perdidos, las lágrimas que brotan con solo nombrarla. Las huellas de sus pasos, su boca fresca y lejana, el ayer nos moja cada tanto y volvemos a renacer en cada pliegue, en algún nuevo dolor, en cada risa.
El amor solo me trae buenos recuerdos, cada una de ellas, fue forjando este derrotero fantástico donde mi letra agita en mi mano aquella luz, amada luz, de sudores y desatinos. Hay un abecedario que solo se aprende a fuerza de besos, de adioses, de que tengas suerte, que te vaya bien. Amar no es poca cosa Dios, no es poca cosa. Amar son estas lágrimas sobre mi teclado oscuro, este instrumento que a veces toca a otro con parecidos sueños y dolores. Ha sido lindo vivir como he vivido, ha sido un regalo de la vida haber abierto puertas e ilusiones, no importa ir quedándose solo si uno se dio hasta el final, a corazón abierto. Sin pedir más que un cachito de luz para descubrir el cielo, tan basto, tan inmensamente bello.
May 13
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